UN LLANTO AZUL. ” Cuentos para leer sin rimel” P.Bird.-

 
 
UN LLANTO AZUL:
 
 
Me he cepillado el pelo hasta dejarlo brillante,
 
 
me he puesto mi vestido verde, el que te gusta,
 
 
y he cruzado la plaza para llenarme los ojos
 
 
con esa luz que se cuela entre los árboles
 
 
y deja dos escarabajos de oro en mis pupilas.
 
 
Porque voy a verte.
 
 
Porque voy a verte, aún sabiendo que es para
 
 
decirte adios, para que me digas, adios,
 
 
para que me aprietes las manos entre las tuyas
 
 
y me hables de amor, que ha crecido entre nosotros,
 
 
pero no es una enredadera que da
 
 
campanillas violaceas, sino una hiedra oscura,
 
 
que nunca sabrá de flores.
 
 
Se que todo va a ocurrir.
 
 
Rodará un llanto azul por mi mejilla.
 
 
La nombrarás para sentirte menos culpable.
 
 
Hablarás de ella,de sus años de fervor y entrega,
 
 
de las tranquilas paredes de tu casa,
 
 
sacudidas por las pequeñas manchas que le
 
 
hicieron las manos de tus hijos.
 
 
Hablarás también de ellos.
 
 
Dirás sus nombres con voz trémula, y yo..
 
 
me enterneceré y los acunaré en mi mente….
 
 
como si me pertenecieran.
 
 
Es “tu yo pecador” hablarme de eso,
 
 
después de haber soltado amarras, después
 
 
de haber viajado conmigo, entre tus brazos,
 
 
por un mar de ángeles sentenciosos y risas
 
 
asfixiadas por tus besos y vientos de fuego
 
 
quemándose en la sencilla  y honda
 
 
ceremonia de la pasión y el estremecimiento.
 
 
Cuando me confesaste que no eras libre, ya estaba
 
 
enamorada de ti, ya me querías.
 
 
Sentí que el universo se vaciaba y me tragaba
 
 
en sucesivos terremotos,
 
 
que me hundía buscando donde apoyar los pies.
 
 
Pero te quiero, dijiste.
 
 
Y la tierra volvió bajo mis pies,
 
 
se cerraron la grietas, se soldaron los abismos,
 
 
todas las cosas volvieron a su lugar.
 
 
Tan solo una pátina gris, sobre mi vida, sobre mi cuerpo,
 
 
oscureciéndose,aplastando mis movimientos,
 
 
hasta volverlos lentos gestos de autómata.
 
 
Pero te quiero….
 
 
Me colgué de esas tres palabras para no morir.
 
 
Entonces comenzó la ansidedad de nuestros encuentos.
 
 
Empezaste a nombrarla cada vez,a amarla para mi,
 
 
para que supiera sus colores,sus actos,
 
 
su forma de pensar..
 
 
Tan distinta a mi. Tan distinta de ti,
 
 
y sin embargo…teniéndote.
 
 
Porque tu no sabías que era ella y no yo
 
 
quien te tenía.
 
 
Y yo lo fui sabiendo sin querer,sin proponerme saber,
 
 
lo fui sabiendo día a día, y fui ocultándotelo
 
 
con miedo a que lo advirtieras.
 
 
Mientras no lo supieras, me albergarías en un
 
 
rincón de tu ser y de tu mente, y seguirías
 
 
pensando que yo era tu motor, que yo era
 
 
la corriente de luz que te impulsaba,
 
 
tu oasis, tu huerto, engalanado de frutos para
 
 
el hambre,y arroyos para la sed.
 
 
Egoísta, aferrada, empecinada, recortándote con
 
 
el filoso cuchillo de la posesión, recortándote en tu
 
 
estampa familiar en las que ellos te rodeaban,
 
 
para alargar mi agonía.
 
 
¿En que momento descubre el árbol que su verdad
 
 
es la raíz y no el libre ramaje que lo acerca al cielo
 
 
o lo agita en el aire?
 
 
¿ En que momento ibas a darte cuenta de esto?
 
 
Unas semanas más y sucedió.
 
 
Era lo inevitable, lo esperado con miedo,
 
 
lo presentido, eran los fantasmas corporisándose.
 
 
Me llamaste con una voz triste, pero segura y firme:-
 
 
tengo que hablar contigo, por última vez…
 
 
Bueno…..
 
 
Mañana, Ana, a las tres de la tarde….
 
 
Y hoy es mañana.
 
 
Rodará un llanto azul por mi mejilla…
 
 
en el momento del adios.
 
 
Rodará un llanto azul por tu mejilla en el momento
 
 
de la verdad.
 
 
¿Porqué entonces este afán de gustarte,
 
 
este cruzar la plaza para llenarme de luz dando
 
 
la hora del encuentro, si se que va a ser el último
 
 
y nunca más, nunca más, volveré a verte,
 
 
 volveré a estrecharme junto a ti?..
 
 
Voy a morir un poco y me acicalo.
 
 
Voy al entierro de mi luz y me ilumino.
 
 
Voy al martirio y río.
 
 
Azucaro el café, lo siento amargo.
 
 
Tiemblo, te quiero.
 
 
Voy a evitarte una tortura.
 
 
Voy a hacer algo, por el amor que me recorre,
 
 
que me aprieta, al límite del olvido.
 
 
Llamo al camamero,pago mi café.
 
 
Huyo, huyo de este lugar y del encuentro.
 
 
Me esperarás en vano. No verás mis ojos mojados.
 
 
No tendrás que decirme tu discurso de despedida.
 
 
No respoderé tus llamados, si me llamas.
 
 
Ya ves, te facilito tu tarea.
 
 
Evito que te conviertas en mi verdugo.
 
 
No es un acto de arrojo solamete;
 
 
es una forma de inventarme la manera de creer
 
 
que hubiera rodado un llanto azul por tu mejilla
 
 
en el momento de la despedida.
 
 
Un llanto azul por mi.
 
 
Un llanto azul.
 
 
Porque si voy y estás sereno y duro,
 
 
si voy y tus ojos permanecen secos,
 
 
será la muerte verdadera….así…
 
 
puedo llenar de azul este recuerdo….
 
 
de un llanto azul,un llanto azul…por mi…
 
 
 
Poldy Bird.
 
 
( “Cuentos para leer sin rimel “).-
 
 

Publicado 5 de mayo de 2012 por lilitoqui en DECIRES

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 178 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: